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el vuelo de la mariposa

El cielo que miraba Paco Ponzán

Para una persona tan de Zaragoza como yo, tan de la Zaragoza de Pepe Melero y tan de Huesca, de la Huesca de Ramón Acín, María Sánchez Arbós, Paco Ponzán, Telmo Mompradé o Simeón Omella, esta maravillosa isla es un lugar ciertamente extraño, por la tierra, por las piedras volcánicas y esponjosas, por los árboles gigantes, por las enormes hojas de las plantas. Tenerife ofrece varios climas y varios paisajes. Desde el desierto hasta la frondosidad del trópico. Sólo el cielo, el cielo que miraba Paco Ponzán, es el mismo cielo que miro cada día como buscando un lazo que una nuestras vidas.

Ayer compartí el día con José Manuel Ontañón, el hijo de María Sánchez Arbós, que me acerca con sus recuerdos a la tradición pedagógica, cultural y, simplemente, ética, que más admiro: Giner de los Ríos, Manuel Bartolomé Cossío, Azcárate, Ramón Acín, las gentes de la Residencia de Estudiantes,etc.

Víctor Pardo tuvo la generosidad de acordarse de mí el otro día, justo antes de que yo saliera de viaje, y me envió una carta que había preparado para que se publicara en el Diario del Altoaragón. Si pueden leánla porque hay cosas muy bien dichas, como en todos los escritos de Víctor. En resumen les contaré que el ayuntamiento de Huesca quiere levantar una estatua en memoria de Vicente Campo, que fue profesor de la escuela de magisterio, y alcalde de la capital oscense durante las dos dictaduras que ha conocido el siglo XX. Es cierto que fue un pedagogo avanzado, que salió al extrajero becado por la Junta para Ampliación de Estudios -precisamente en el mismo viaje que hizo mi querido Pedro Arnal Cavero-, pero la ciudad de Huesca ya le ha dedicado a Campo Palacio una calle y su busto puede contemplarse en el cuidado parque de la ciudad. Una estatua parece un tanto excesivo cuando hay otras personas, como Manuel Sender, alcalde republicano asesinado durante la guera civil o el propio Ramón Acín que no han tenido este reconocimiento de su ciudad. Pues eso: lean la carta que espero que se haya publicado en la prensa de hoy.

Al final me compraré un teléfono multimedia, si mi amigo Javier Torres me enseña a utilizarlo, si acepta acompañarme mientras aprendo a manejarlo. O quizá me lo compre sólo por eso: para estar algunos ratos con él.

Cuídense. Procuraré atender el blog y el correo. Disculpen las erratas, pero la conexión en un ciber es como una contrarreloj. Esta cuenta atrás me pone nervioso, y aún no he visitado la página de Mariano Gistaín. Me voy allí corriendo, siempre corriendo. Un sin vivir.
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2 comentarios

Jota -

Acabarás enseñándome a mí, y disfrutaré doblemente, aprendiendo y amigando.

Iván le enseñó a Ángel- a la sazón con 10 años y 70 respectivamente - a comer polvorones. Al ver como se le desmoronaban en la mano, Iván le dijo... "antes de abrirlo aprétalo entre tus manos y luego no se deshace".

Ángel - agricultor ya curtido - respondió...
"tiene cojones que a mis años me enseñe un mocoso a comer polvorones".

Enseñar a un maestro era la moraleja.

J. ;)
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mg ; ) -

Y aún te debo un email... Como en casa en ninguna parte... ¿O era al revés?
A pasarlo bien
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