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el vuelo de la mariposa

Que me des buen marido

San Antonio es uno de los santos de mi infancia.

Será porque tenía un mensajero que se recibía en casa de mis abuelas, El Mensajero de San Antonio, del que yo leía los chistes, los pasatiempos y la larga relación de personas que hacían donativos porque habían obtenido algún favor o alguna gracia especial por mediación de este santo de mirada extraviada y, como dice la zarzuela, verbenero ("llévame a la verbena de san Antonio", etc.)

Además, San Antonio era un santo con quien se podía contar para las cosas importantes. Por ejemplo, ayudaba a encontrar cosas perdidas. Cuando alguien anunciaba compungido:

-- He perdido las llaves de casa

Lo primero que le preguntaban era:

-- ¿le has rezado a san Antonio?

Aunque, sin duda, lo que más me impresionada era su faceta de componedor y agente matrimonial: encontraba novios, afianzaba relaciones, procuraba buenos partidos. Los Titiriteros de Binéfar cantan una canción que expresa fielmente esta dedicación de San Antonio:

"San Antonio bendito por dios te pido
que me des mucha suerte y un buen marido,
que no fume tabaco, ni beba vino,
que no vaya con otras sino conmigo".

Ya sé que esto que les cuento parece la prehistoria. Nada que ver con las historias que hoy alimentan la infancia de los niños. Como siempre, todo es mejor y peor al mismo tiempo.
Pero esto que les digo, créanme, fue ayer porque quien escribe es un chico joven que pronto cumplirá cuarenta años.
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1 comentario

mg ; ) -

Qué bueno!
Es acojonante.
Lo del campus -en la web madre- también es verdad: anteayer pasé por allí y daba mala gana.
Eso lo dice todo d ela universidad.
m ; )
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