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el vuelo de la mariposa

Por vivir un poco más

Como anunciaba en la página madre, durante dos días no he recibido correo electrónico. Dos días sin saber apenas de nadie, salvo de quienes conocen mis direcciones alternativas y han querido, además, escribirme. Dos días sin saber si me había escrito alguien. Dos días pensando que estaba perdiendo los mensajes más importantes de mi vida, que había personas que me escribían historias definitivas y yo no podía leerlas. Pero también he pasado cuarenta y ocho ohas pensando que quizá ella, por fin, me había escrito. Esta mañana han entrado todos los mensajes juntos en este buzón. Buenas noticias, palabras cariñosas y amables de José Luis Jiménez, del gran Pepe Melero, de Ana Vicent, de Javier Burbano, de mi hermano Víctor Pardo, de Antón...

Tensión. Estoy buscando una cajita de música, una pluma estilográfica, una primera de Saputo para Pepe Melero. Además, durante los últimos meses, escribo. Y escribir es, para mí, el tiempo de la incertidumbre y de la tristeza.

Escribir es como pretender el fuego en el tiempo en que los dioses no querían compartirlo. El escritor tiene que estar dispuesto a poner en juego aquello que más aprecia. Y llegado el momento ha de saber perderlo. Pero escribir también es una tentación, casi siempre irresistible, que nos atrae como el riesgo innecesario, como el peligro gratuito. Y llega un momento que se escribe por escribir. Se escribe por la escritura misma, aunque cada palabra sea el anticipo de la derrota como cada día y cada beso parecen acercarnos al final de nuestras historias de amor.

No estoy bajo de moral, aunque vivo instalado en este tiempo de la tristeza. Pienso en todas la personas que conozco gracias al trabajo, a los empeños quiméricos -como el Saputo, la caja de música o la pluma estilográfica- Y soy feliz, o algo así. Por eso madrugo. Para alargar el día. Por vivir un poco más.
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3 comentarios

Susana S. A. -

Escribimos porque se nos escurren las palabras de los dedos, o de las neuronas, o ¿era de los silencios?...
También escribimos porque buscamos las verdaderas cartas de amor de la Vida...
O porque somos noctámbulos... ¿Existe diámbulo? (Es igual, deambulamos entre papel con su blanco y negro... o teclas con sus ruiditos y sus espacios... o esas muecas agridulces: los emoticonos del dolor o la alegría)...
Escribimos, ambulantes, vivimos, somos... ¿o no? ¡Igual soñamos en otra pesadilla!
Salu2.
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ERIKA...AKIRE -

HOY QUIERO ESCRIBIRTE DESDE AQUI, PARA DESEARTE LO MEJOR. TU BIEN SABES QUE NO LO HAGO PORQUE SEA PRINCIPIO DE AÑO, SINO PORQUE REALMENTE LO SIENTO.

ESCRIBIMOS POR MUCHAS RAZONES: POR CONTAR HISTORIAS, POR ACERCARNOS AL MUNDO, POR ALEJARNOS DE EL, POR SENTIRNOS LIBRES, POR JUGAR CON LAS PALABRAS... PERO TAMBIÉN ESTAS MISMAS NOS PUEDEN HACER PRISIONERAS Y DEJARNOS EN UN ESTADO DE LOCURA TRANSITORIA,. SIEMPRE O CASI SIEMPRE SE BAJA A LA TIERRA, AUNQUE NO SE MUY BIÉN PORQUÉ.
UNO ESTA MUY BIÉN INSTALADO EN LA ESCRITURA Y LAS LECTURAS DE OTROS, QUE SIEMPRE SON MEJORES QUE LAS DE UNO MISMO. PORQUE HAN SIDO CAPACES DE DECIR AQUELLO QUE TU PIENSAS O SIENTES, CON OTRAS PALABRAS DESDE OTRA PERSPECTIVA, O NO.

COMO TE DIJE HACE MUCHO SIEMPRE ESTAMOS EN CONSTRUCCIÓN Y ESO ES LO UQ QUIERO PARA LA GENTE QUE DE ALGUNA FORMA FORMA PARTE DE MI MUNDO QUE ESTEN SIEMRPE EN CONSTRUCCIÓN.
UN BESICO

ERIKA...AKIRE

Antón -

Qué bonito es eso de alargar el día: anoche, hacia las cuatro de la madrugada, salí con Noa. Hacía una admirable noche de nevisca. El cielo, en la explanada, era de un azul de sortilegio, de fábula antigua, y la luna, breve pero llena, relucía como una reina entre princesas y damas de alcurnia. La atmósfera era ideal. Alguien gritó a los lejos. Una, dos, tres veces. Parecía que estuviésemos en una diáfana noche de los cuentos rusos. De un momento a otro, pensé, iba a empezar a nevar.

Cúidate. Retiro lo de bajo de moral, fue una percepción lejana, que tú en el fondo corroboras, pero quién es uno para hablar así... Cúidate. Y a ver si esa ella -que se ha convertido en un personaje literario: otra Sonia, la mensajera de amor y nuevas certezas que siempre se espera- te escribe. Que vaya todo muy bien, a ti, y a tus grandes amiguicos: Víctor, el gran Pepe Melero, Javier Burbano, Jiménez, y los libricos que te alimentan. Un abrazo. AC.
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