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el vuelo de la mariposa

Nada (más) que querer (más)

Un día descubrió que no quería nada, que no esperaba nada y que estaba justo donde quería estar. Enseguida se dió cuenta de que aquello era realmente peligroso porque era libre para hacer algunas cosas y para no hacer otras. Sin más. Y en eso está. Pasa los días mirando el cielo -y la vida- sin ningún propósito concreto, releyendo las obras completas de Antón Castro, componiendo -hasta donde sabe- los recortables de Mariano Gistaín, haciendo tiempo para que se haga la hora de tomar café con Pepe Melero, conversando con Víctor Pardo sobre lo que pudo ser y algunos no dejaron que fuera, coleccionado los reportajes de Marisancho Menjón en Qriterio Aragonés o ensayando recetas imposibles en la pequeña cocina de su diminuta casa.

Dicen que cultiva su gusto por lo inútil y el arte de perder el tiempo -para, quizá, ganarlo-, que está empeñado en descubrir la razón que se esconde en cada gesto, que intenta atrapar los instantes que le regalan sus seis hijos, que ha comprado un teléfono multimedia solo para pasar con Javier Torres algunas suaves tardes de invierno en la Insula Barataria.

Un día descubrió que para él la esencia de la vida es el secreto que ella guarda en el cálido laberinto de sus pecas.

Y sonríe sin venir a cuento porque no quiere nada, ni espera nada, y está justo donde quiere estar.
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1 comentario

Jota -

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...y todos, quienes le conocemos, sabemos que hablamos de una gran persona.

Una larga noche por delante antes del ritual de la vida.

-"¿Vives o mueres?"

-"¡Vivo!"

(Extraído de "Pólvora mojada" de Óscar Sipán)
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