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Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2005.
05/02/2005
6600Este es el primer artículo que escribo desde el Nokia 6600. Estoy un poco contento. Si ella ha sido capaz de escucharla... Ingrid Bergman:¡Tócala, Sam! En memoria del pasado, ¡tócala! Doole Wilson: No sé a qué se refiere señorita Wilson. Ingrid Bergman: ¡Tócala, Sam! ¡Tócala! Humphrey Bogart :¡Si la has tocada para ella, puedes tocarla para mí, Sam! Doole Wilson: No creo que me acuerde. Humphrey Bogart: Si ella ha sido capaz de escucharla, yo también.¡Tócala, Sam!. * * * * * * *Los recuerdos son los objetos, las palabras, las luces, los olores, las músicas y las canciones, las sensaciones, los paisajes y todas las cosas que despiertan nuestra memoria. Casi siempre ocurre cuando menos lo esperamos, quizá cuando menos nos conviene. Repentinamente, sin avisar, todo se nos amontona y en nuestro corazón, en nuestra garganta y en nuestra mirada vuelven a vivir el tiempo de la luz y también el tiempo de las sombras, el calor de tardes, el reflejo del sol en sus labios, el delirio de las palabras susurradas, la amargura del llanto contenido, la ansiedad de la espera... Los recuerdos abren las puertas de mi memoria y cometo el error de pensar qué hubiera pasado si... Si le hubiera pedido -una vez más- que se quedara, si hubiera tenido el valor de acampañarla, si ella no hubiera callado tanto, si la hubiera besado a tiempo, si no le hubiera preguntado nada... qué hubiera pasado si... Los recuerdos abren las puertas de mi memoria y me llevan a lugares perdidos, a mundos imposibles de recomponer, salvo en mi corazón, en mi garganta y en mi mirada.
06/02/2005
S'ha feito de nueyDicen que un querer ye dos no más Y que ye más fácil ferlo caminar, cuando l'uno caye, l'otro a devantar... Cuando l'uno caye, l'otro a devantar...
Le oí cantar esta jota por primera vez en Calatorao a Miguel Ángel Garcés, mi compañero de tantas cosas y mi amigo. "Cuando l'uno caye, l'otro a devantar". Así ha de ser cuando dos personas se quieren, cuando dos personas se quieren querer. Puede que nada tenga más sentido para hacer caminar un querer.
En la página web he colgado la letra entera y un archivo con la jota. No dejen de escucharlo. Es el regalo del día.
Ayer Pepe Melero me recordó esta letra y me contó varias historias relacionas con esta jota. Pepe es así. Conoce las historias de de cada libro, de cada cuadro...
08/02/2005
Nadie ya me entiendeHoy he dado una de las mejores clases que puedo dar. He hablado, he querido hablar, de las cosas que mejor conozco, de las cosas que quizá sólo yo puedo contar, y no he conseguido convencer a mis alumnos. No sé. Quizá son muy jóvenes o yo me he hecho muy mayor... O quizá es muy difícil coincidir... no lo sé.
Por la tarde he estado en el CPR de Huesca. He escuchado cómo Rosa Tabernero hablaba de intertextualidad, de metaficción, de hipotexto, de deconstrucción... Yo no entendía nada, como es normal. Pero estaría toda la vida escuchándole contar historias. Pasaría mil y una noches en vela escuchando su voz...
10/02/2005
Saber terminar a tiempoSupongo que en todo interviene el azar, el capricho y lo que no se puede controlar.
¿Qué le hace pensar a un pintor que ha terminado una obra?
¿En qué momento descubre que ya no tiene que dar ni una pincelada más, que no ha de retocar el color de fondo de un paisaje?
¿Cómo se terminan los poemas?
¿Cuántas veces lee un escritor sus propios textos hasta que decide que ya no falta una coma o que no sobra una palabra?
¿En qué momento está seguro el compositor de haber escrito todas las notas que exige una canción?
¿Es posible escribir dos veces el mismo poema o pintar dos cuadros idénticos?
¿Cómo se terminan las conversaciones?
¿En qué momento hemos de dejar de mirar los ojos que nos miran?
¿Cuándo se acaban los besos o las caricias? Los secretos de Gloria Nosotros nos conocemos hace más de veinte años. Bueno, en realidad hace veinte años que yo sé quién es ella, pero ella sólo se fijó en mí mucho más tarde. Dice que hay que aprovechar los momentos en los que está de buen humor porque se le pasan enseguida. A mí me parece que tiene mucha paciencia. Es inteligente y discreta y da gusto trabajar con ella. En la placa de la fotografía, en el fondo de los chips y los circuitos, se esconden sus secretos. * * * Sólo me consuela mirarla y que, a veces, ella me abrace. Algunos días, como hoy mismo me ocurre, necesito mirar a Blanca porque sólo en sus ojos encuentro ánimo y serenidad. No pasa nada. No cojo el teléfono porque no puedo dejar de leer Enterrar a los muertos de Ignacio Martínez de Pisón. Esta mañana he ido a Antígona, la librería de Pepito y de Julia, y he comprado los dos últimos títulos de la Biblioteca Aragonesa de Cultura que dirige Eloy Fernández Clemente, el catálogo de la exposición Los colegios del exilio, que actualmente puede visitarse en la Residencia de Estudiantes y 30 retratos de maestras donde Amelia Almau firma un artículo sobre Marta Notivol. Yo trabajé con Marta en el Colegio Público Hermanos Marx de Zaragoza. Es una magnífica maestra y me he alegrado mucho de leer esta entrevista. Luego he pasado por La estilográfica moderna, la mejor tienda de plumas del mundo. He comprado tinta y me han reparado la pluma que me regalaron las gentes de FETE-UGT Aragón. Cuando me dirigía a la plaza de San Pedro Nolasco el destino ha puesto en mi camino al gran Rodolfo Notivol. Hemos hablado un ratico de libros, de rojinegros, de nuestros amigos, de fútbol y de Zaragoza, esta ciudad que nos apasiona y nos consume.
11/02/2005
desde el nokia 6600 estoy haciendo lo que no haría nunca Pepe Melero
12/02/2005
La vida...Tenía que actualizar su vida. Había decidido bajarse algún parche que taponara sus heridas, algún pack que le hiciera menos vulnerable. Hacía unas semanas que había detectado errores graves, errores graves de configuración en sus creencias, en su manera de entender el mundo y en sus sentimientos. Tarde, uno siempre se da cuenta de las cosas tarde, descubrió que se había instalado en su interior un troyano que le envenenaba el corazón, que utilizaba a su antojo su libreta de direcciones y que le robaba la información, los secretos y las confidencias que guardaba en el disco duro. Pudo haber llegado en cualquiera de las felicitaciones de navidad que le enviaron, en los archivos de texto que escondían inocentes poemas, en las fotografías del cielo que él mira como si le acercaran a las personas que había amado, o en cualquier de los besos. Tenía que actualizar su vida. Había encontrado problemas de excepción en la comunicación con el sistema, en el reconocimiento de las identidades que le servían para trabajar, en la confidencialidad de los datos... Aún no sabía las consecuencias de instalar en su vida nuevas actualizaciones. Pero no tenía otra alternativa.
15/02/2005
Juntos-Chuntos Ocupados en asuntos tan importantes como los planes estratégicos, los contratos-programa, la calidad, la convergencia europea, los planes de Bolonia, la universidad privada y los intereses que se adivinan en este tema, las últimas declaraciones de los obispos, los 700.000 euros de la boda de Ronaldo... podemos cometer el error de descuidar aquello que en realidad importa. Y pienso, mientras escribo, en la amistad, en el encuentro libre, generoso y gratuito de personas que, a veces, no se parecen en casi nada, que tienen gustos y aficiones distintas, que entienden la vida de un modo parecido o de forma totalmente diferente, pero que han sido capaces de crear un espacio para encontrarse. Pienso en los amigos que se acercan justo en los tiempo difíciles, pienso en esas personas que están cerca cuando quererse parece una tarea imposible. Mi hermano, que es tan raro como todos los hermanos, tiene hace unos meses en su web una frase que resume bien lo que yo quiero escribir tan torpemente: "Quiéreme cuando menos lo merezca, que será cuando más lo necesite". Pues eso
17/02/2005
el tiempo de la conservaciónAyer me dijo una antigua alumna que ya tenía veinticuatro años. Confidencia por confidencia le confesé que yo había cumplido cuarenta. "Te conservas muy bien" -me dijo-. Me sentí mayor. En la edad de la conservación.
* * *
Las personas realmente importantes son siempre humildes. Vivimos rodeados de enanos disfrazados de gigantes. Pero, a veces, descubrimos que también tenemos cerca a gigantes que prefieren disfrazarse de enanos para pasar desapercibidos.
19/02/2005
Borrar los recuerdosEl antivirus me envía permanentemente mensajes en los que me advierte que ha neutralizado un virus. Pero no es cierto. El virus no existe. El sistema, este maldito xp de Gates, ha guardado el recuerdo del virus entre los archivos temporales en una carpeta que no se puede borrar. Por eso se confunde el antivirus. Es el recuerdo de los malos tiempos. Pero no se puede vivir mirando permanentemente al pasado. Esto, que parece tan simple, no sé cómo explicárselo al antivirus y no encuentro el modo de borrar los recuerdos del sistema.
23/02/2005
La ciudad nevadaMientras escribo la nieve se deshace en los tejados de Huesca. Pronto no quedará más que un recuerdo blanquecino en las umbrías. De todos los edificios de la redolada, sólo el hotel Pedro I está más alto que mi despacho de la Escuela de Magisterio. Suelo decir que tengo el despacho en el palomar. Por eso desde aquí veo los pinos del parque donde Ramón Acín colocó sus pajaricas, del parque que atravieso diariamente para venir a dar clase, del mismo parque que fue el escenario cómplice y luminoso de los juegos de Katia y Sol, del mismo parque en el que estas tardes juegan con la nieve Carmela y Javier. Me gusta esta ciudad, la Huesca de Víctor Pardo, de Paco Ponzán, de María Sánchez Arbós... la ciudad desconocida para los estudiantes que llegan cada septiembre con la idea (romántica, incierta y anecdótica) de hacerse maestros...
Pero yo soy de Zaragoza. No lo digo por presumir. No puedo disimularlo permanentemente. Me apasiona la Zaragoza de Pepe Melero, de Ignacio Martínez de Pisón, de Rodolfo Notivol, de Félix Romeo, la Zaragoza de Ismael Grasa, de Mariano Gistaín, de Luis Alegre y Antón Castro, la Zaragoza de Blanca y de Guillermo, la Zaragoza de Jeany, Wladimir, de Mahmadou, de Amín y de Alina...
Mi amigo Javier Burbano -tengo que preguntarle si su familia es de Calanda- me ha enviado unas fotografías buenísimas de Zaragoza cubierta de nieve. Esta noche, cuando vuelva de Barbastro, las colgaré en la web.
25/02/2005
Un país de súbditos o un país de ciudadanos.Leo en El Periódico de Aragón en su edición digital un texto inquietante -supongo que es el resumen de un reportaje más amplio- titulado "El armario de Letizia Ortiz, para todas". Me ha resultado hiriente. Este tipo de comentarios en la prensa contribuye a infantilizar a una nación, a mantener en perpetua minoría de edad a un pueblo que aspira a ser libre. Creo que esta visión de la historia y de la realidad atenta contra la dignidad y la inteligencia de los hombres. También contra la dignidad y la inteligencia de las mujeres La otra noche Cuchi nos contaba que el Guerra, el legendario torero, le dijo a Romanones, el legendario político, cuando éste le comunicó que Alfonso XIII quería que fuera a Madrid y que torease para él: "Yo no tengo señorito. Dile al rey que no torearé para él porque estoy retirado. Que hubiera nacido antes". El armario de Letizia Ortíz para todas. Necesitamos unos medios de comunicación que construyan otro tipo de realidad. Necesitamos otros titulares para entender nuestras vidas: "La biblioteca de Pepe Melero, para todas", "El compromiso ético del profesor Emilio Lledó, para todas", "La inteligencia de Yolanda Polo, para todos", "La solidaridad de Carmen Magallón, para todas", "El rigor de María Moliner, para todas", " Aristóteles, para todos"... Qué sé yo... Hace unos años, cuando Rosa de España iba a representarnos en el festival de Eurovisión y los cantantes de Operación Triunfo visitaron Zaragoza y se asomaron a la ciudad desde el balcón consistorial en compañía del alcalde Atarés(cachirullos & viva la virgen del pilar, etc.), un periódico tituló "La generación de Chenoa y Bisbal se enfrenta hoy a la selectividad". Qué estupidez. ¿Chenoa y Bisbal? ¿Cómo van a dar estos dos personajes inventados por el marketing el nombre a nada? Quieren hacer de Letizia Ortiz un modelo de elegancia, de inteligencia y de modernidad. Ya es una mujer deportista, lectora, políglota... En realidad es un personaje de ficción, inventado y sin existencia real. Como su propio marido. Como Bisbal, aunque se enfanden los amantes de Bulería, bulería...
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