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Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2004.
03/07/2004
DetallesAl final, nos pierden los detalles. Nos falta la última sonrisa, el penúltimo gesto amable, saber despedir generosamente a quien ha hecho un trabajo admirable durante años. Y esas pequeñas cosas que parece que no tienen importancia, terminan resumiendo lo que somos. Por ejemplo, leo en Heraldo de Aragón que la página web del Real Zaragoza es la peor de la Primera División, sólo por delante de la del Villarreal, según datos de una encuesta realizada por la Fundación Auna. No seremos un equipo grande si no cuidamos nuestra apariencia digital.
Son detalles. Como lo del campus. No quisiera que el estanque del campus -verde, pestilente, convertido en ecosistema de mosquitos mutantes- fuera una metáfora de la universidad. Hay que limpiar el estanque, barrer y cambiar los bancos de madera que hace treinta años que les da el sol y el viento de esta tierra, y resembrar el césped o plantar otra cosa que aguante la socarrina de los veranos de esta España húmeda, y hay que impedir la entrada indiscriminada y masiva de los coches en el campus. Bicicletas I+D para todos.
Y estos detalles, pequeños, detalles total-qué-más-da, o detalles sólo-por-eso, que dicen algunos, muestran la auténtica medida de las cosas. Es como encontrar en el restaurante el expendedor de jabón vacío, o que no haya un sistema razonable para secarse las manos: por muchos tenedores que anuncie, esta circunstancia pondrá en cuestión la calidad del establecimiento.
Puedes ser una persona estupenda en los grandes gestos, un candidato al Nobel, hijo predilecto de tu pueblo, doctor honoris causa por varias universidades, pero todo esto no cuenta para nada si dejas la colilla del cigarrillo tirada en el suelo, o no metes en la nevera más cervezas si te has bebido la última, o en tu casa no colocas un rollo de papel higiénico cuando por distintas circunstancias has agotado el que había, o eres de los que mete los folletos de propaganda que has encontrado en tu buzón en el buzón de tu vecino favorito, o dejas el azucarero vacío, o dejas la fotocopiadora de la sala de profes sin "acuatros" y no se lo dices a nadie, o subrayas los libros de la biblioteca -algunos arrancan las páginas que les interesan- o eres de los que miran a otro sitio y no dejan que se incorpore la gente cuando se queda sin carril por las obras, o te meas en la piscina poniendo cara de bueno...
Detalles. Al final, nos pierden detalles.
25/07/2004
El cielo que miraba Paco PonzánPara una persona tan de Zaragoza como yo, tan de la Zaragoza de Pepe Melero y tan de Huesca, de la Huesca de Ramón Acín, María Sánchez Arbós, Paco Ponzán, Telmo Mompradé o Simeón Omella, esta maravillosa isla es un lugar ciertamente extraño, por la tierra, por las piedras volcánicas y esponjosas, por los árboles gigantes, por las enormes hojas de las plantas. Tenerife ofrece varios climas y varios paisajes. Desde el desierto hasta la frondosidad del trópico. Sólo el cielo, el cielo que miraba Paco Ponzán, es el mismo cielo que miro cada día como buscando un lazo que una nuestras vidas.
Ayer compartí el día con José Manuel Ontañón, el hijo de María Sánchez Arbós, que me acerca con sus recuerdos a la tradición pedagógica, cultural y, simplemente, ética, que más admiro: Giner de los Ríos, Manuel Bartolomé Cossío, Azcárate, Ramón Acín, las gentes de la Residencia de Estudiantes,etc.
Víctor Pardo tuvo la generosidad de acordarse de mí el otro día, justo antes de que yo saliera de viaje, y me envió una carta que había preparado para que se publicara en el Diario del Altoaragón. Si pueden leánla porque hay cosas muy bien dichas, como en todos los escritos de Víctor. En resumen les contaré que el ayuntamiento de Huesca quiere levantar una estatua en memoria de Vicente Campo, que fue profesor de la escuela de magisterio, y alcalde de la capital oscense durante las dos dictaduras que ha conocido el siglo XX. Es cierto que fue un pedagogo avanzado, que salió al extrajero becado por la Junta para Ampliación de Estudios -precisamente en el mismo viaje que hizo mi querido Pedro Arnal Cavero-, pero la ciudad de Huesca ya le ha dedicado a Campo Palacio una calle y su busto puede contemplarse en el cuidado parque de la ciudad. Una estatua parece un tanto excesivo cuando hay otras personas, como Manuel Sender, alcalde republicano asesinado durante la guera civil o el propio Ramón Acín que no han tenido este reconocimiento de su ciudad. Pues eso: lean la carta que espero que se haya publicado en la prensa de hoy.
Al final me compraré un teléfono multimedia, si mi amigo Javier Torres me enseña a utilizarlo, si acepta acompañarme mientras aprendo a manejarlo. O quizá me lo compre sólo por eso: para estar algunos ratos con él.
Cuídense. Procuraré atender el blog y el correo. Disculpen las erratas, pero la conexión en un ciber es como una contrarreloj. Esta cuenta atrás me pone nervioso, y aún no he visitado la página de Mariano Gistaín. Me voy allí corriendo, siempre corriendo. Un sin vivir.
26/07/2004
Un gran decoradoLas vacaciones son el tiempo del simulacro porque todo es mentira. Nos relajamos, pasamos calor, nos destrozamos en las carreteras, nos bañamos cerca de otros cuerpos que no son nada para nosotros, aunque durante unos días durmamos bajo el mismo techo y comamos en el mismo comedor. Es como si todo fuera un gigantesco decorado: la abundancia, las sonrisas pagadas, los pantalones cortos, las chanclas... Todo es falso. Salvo la ilusión de los niños. Y el cielo, claro
28/07/2004
VolverNo sé bien por qué, pero tengo ganas de volver. No tengo una razón concreta, ni una tarea urgente que hacer, pero sé que tengo que atender muchas cosas. quizá el sentido de estos días sea ese: volver.
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